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La auténtica Morcilla de Burgos

Y es que algo tiene que tener este embutido para que llevemos disfrutando de su increíble sabor durante más de dos siglos.

Además, desde hace algunos años es considerada un “superalimento” gracias a la gran cantidad de propiedades beneficiosas para la salud que contiene.

Realizadas de forma natural, cuentan con un alto contenido en vitaminas A, B1, B2, B3, B6, B12, E y ácido fólico. Aunque también aporta minerales muy interesantes para el organismo como calcio, fósforo, hierro, potasio, magnesio y cinc; muy beneficiosos para combatir enfermedades como la anemia.

Su alto contenido en proteínas, favorece el desarrollo muscular y nos ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares.

No obstante, aunque nos gustaría, no es un alimento mágico, por eso, como con todo, es importante consumirla con moderación.

¿Cómo se elabora la morcilla de burgos?

Realizadas con sangre de cerdo y arroz, como ingredientes principales, también se le añade cebolla, manteca de cerdo, sal, pimienta, pimentón, orégano y otras especias.

Asociada tradicionalmente a la matanza, al igual que el chorizo o el picadillo, es un producto que se fabrica artesanalmente en muchos lugares de la provincia. Por esa razón y por tratarse de un alimento elaborado muchas veces en el ámbito familiar, es un proceso que sufre pequeñas variaciones dependiendo de la localidad o de quién la prepare, pero en rasgos generales, estos serían los pasos para su fabricación:

Picamos la cebolla en trozos pequeños el día anterior y la dejamos escurrir durante la noche.  Posteriormente, en un recipiente ancho, añadiremos arroz, manteca limpia y troceada, sal, pimentón dulce y picante, pimienta molida, sangre y la cebolla troceada.

Una vez tengamos todo bien mezclado, procederemos a rellenar al 50% las tripas bien lavadas. Te estás preguntando por qué sólo al 50%, ¿verdad? Recuerda que el arroz aumentará de volumen cuando empiece a absorber los jugos del resto de ingredientes. Por eso debemos dejarle un poco de espacio extra para asentar.

¿Cómo cocinar la morcilla de Burgos?

Existen muchas maneras de consumirla, cruda, cocida, asada o frita, pero si le preguntas a un auténtico burgalés, siempre te dirá lo mismo: la clave de un buen pincho de morcilla es que esté crujiente por fuera y suave por dentro. Aunque no nos vamos a engañar, está deliciosa en todas sus versiones.

Así que ya lo sabes, dale caña a la sartén, parrilla… ¡y a disfrutar!

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